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Borgen, política con Mayúsculas - Lateral
14 de septiembre de 2015 0 Comentarios

Borgen, política con Mayúsculas

Las fratricidas dialécticas entre política y periodismo, política y política, y periodismo y periodismo en una inteligente serie danesa que supera con creces a House of Cards.

Borgen, la serie danesa que ha llegado a cambiar el curso político en Copenhague (Helle Throning-Schmidt, primera ministra danesa hasta el mes de junio de 2015, llegó al poder solo un año después de que se estrenara la serie, y también por medio de una inestable coalición), es una buena muestra de las grandes diferencias entre la política más sensiblemente democrática y esa otra cara de unos pocos convencidos de que el poder va de la mano de la inmoralidad.

Birgitte Nyborg (Sidse Babett Knudsen), una agraciada mujer en sus cuarenta y muchos se convierte, casi por sorpresa, en primera ministra de Dinamarca y con ello arranca una serie que no se deja abandonar hasta su definitiva tercera temporada. Rodeada de un equipo de fieles e inteligentes colaboradores, la primera ministra tiene que lidiar, diariamente, con retos casi inabarcables: los equilibrios políticos de un parlamento no mayoritario -en los que las hábiles y constantes negociaciones tejen la estructura de la trama-, las cotidianas necesidades de una familia de clase media con dos hijos (entre ellos, una joven adolescente), las limitaciones que su carrera política como primera ministra imponen en el desarrollo profesional de su marido y el desgaste en la relación que ello supone; las constantes y exigentes incursiones de la prensa en su tarea de gobierno y sus propias convicciones (de fuerte asiento social y liberal). No es tarea menor para iniciar cada lunes. Pero esta primera ministra puede con todas ellas, dando un envidiable ejemplo de sensatez, sencillez, inteligencia y honradez.

Personajes como el de Kasper Juul (Johan Philip «Pilou» Asbæk) el jefe de prensa de la primera ministra o su sensato ministro y asesor principal Bent Sejr (Larsk Nutzon) trenzan para ella un constante juego de decisiones que la primera ministra va adoptando con firme convicción y apoyándose en todos los miembros de su equipo; a los que, por cierto, ofrece un delicioso trato de consideración (les pide su opinión, los escucha atentamente -incluso en la divergencia-, les pide disculpas cuando debe hacerlo y siempre asume la responsabilidad por ellos).

«Demuestra que se puede hacer política decente, idealista y social siendo una mujer de clase media y sin tener que asesinar a nadie, amañar votaciones o montarse un trio sexual al más puro estilo Francis Underwood».

(Kevin Spacey).

La exigente labor de la prensa es la verdadera otra trama de la serie en la que también hay atractivos personajes como la legendaria periodista en cierta decadencia Hanne-Holm-(Benedikte Hansen), aunque la protagonista de esta trama mediática sea la, menos interesante, Katrine FF.Nsmark (Birgitte Hjort).

Birgitte Nyborg resuelve muchos problemas haciendo uso de su sonrisa (que es de esas que alumbran) para acompañar a sus inteligente planteamientos y, una vez más, da lecciones sobre el vínculo inquebrantable que debería de existir entre política y verdadera dialéctica.

Ofrece, además, sin ocultarla, una visión muy realista de las alambicadas instancias del back stage del poder. Borgen, por lo demás, es el nombre del castillo de Christiansborg donde físicamente se encuentran los tres poderes del estado danés (y transcurre gran parte de la serie) y auguro que en el futuro será un sinónimo de la reivindicación de esa política que todos queremos: la decente, la del diálogo, esa que está en constante revisión por el cuarto poder y responde con argumentos.

Proponemos que se vean series como ésta. Es un gran ejemplo de aplastante realidad (política, cotidiana) que permitiría avanzar (a velocidad de serie) en la destrucción de algunos de esos reprochables, aunque asentados, comportamientos y en la construcción de valores con los que nadie puede estar en desacuerdo: igualdad de oportunidades (que permite a una mujer casada y con familia ser primera ministra sin que en ningún momento se cuestione su condición de mujer, aunque no se libre de las tensiones); igualdad de género protagonizada por un profesional, como su marido, que dedica todo el tiempo necesario a las labores domésticas cotidianas con la tirantez que ello genera en el seno de cualquier familia; fundamental papel de la prensa con mayúsculas en su labor fiscalizadora de la política; y, en definitiva, política pensada con rigor, en equipo, defendida con oratoria y reflexión.

Si aún no la has visto, ¿A qué estás esperando? 😉

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